Érase una vez dos niños que vivían con su mamá que no les dejaba ir al cole. Pero un día el más pequeño formó un laboratorio que sólo sabían él y su hermana, y allí hacían los deberes y las fórmulas y los robots, también. Un día hizo una poción mágica y le pasó que se le calló al suelo y se hizo un agujero y cuando vino su hermana se tropezó y se calló y se levantó y se enfadó. Y luego le empezó a perseguir a su hermano y él le contó lo que había pasado. Hicieron las paces e hicieron un ejército de robots y echaron de la casa a sus padres. Y se acabó.
Raquel Montero (7 años)
Noviembre-2003