Caminante
solitario
por
los senderos de la vida.
Siempre
acompañado de tu fiel amigo.
Disfrutas
de cada paso, de cada subida,
de
cada momento que hace tu vida.
No
existen flechas indicadoras en tu camino.
A
veces te pierdes en el cruce de senderos
más
no dudas mucho tiempo.
Te
paras, decides y continuas.
Solo
un paso detrás de otro,
sólo
el siguiente día.
Hoy
disfrutas del sol que te calienta
y
mañana ríes bajo la lluvia.
A
veces te paras a charlar,
con
un compañero de camino,
con
alguien circunstancial,
que
sabes que no seguirá tu recorrido.
Sin
embargo estás allí,
compartiendo
el tiempo,
como
si fuera lo único
que
tienes que hacer en la vida.
Generoso
silencio en el que permites
que
las palabras del otro surjan
y
te cuenten su recorrido.
Mientras
escuchas su discurso,
tu
alma busca los indicadores
las
pistas que tú seguiste
por
si acaso, aquel con quien te cruzaste
también
busca, la ciudad perdida
del
compañerismo.
13-04-2003