La
tristeza se cuela en mis ojos,
en
mi rostro, en mi cuerpo.
Es
un adiós, demasiado largo, demasiado lento.
Se
que formas parte de mi historia,
de
mi tiempo.
Mas
quisiera que se alargara,
detener
este minuto del tiempo
en
el tú te acercas y preguntas
¿Cómo
estas?
Cuando
te quedas en la puerta,
esperando
que me serene.
Cuando
te alejas, pero vuelves pronto
a
escuchar que me pasó.
Ya
no ocurrirá más.
Solo
me queda el recuerdo
y
estas letras, que surgieron en un momento
conflictivo
del tiempo.
Dejar
de verte y verte siempre.
Perdonarte
y desear no haberte encontrado.
Seguir
caminando, buscar metas distintas.
31-05-2003